¿Cómo es un dormitorio infantil en Feng Shui?
- Elvira Cicuéndez
- 13 jul
- 4 min de lectura
El cuarto de tus peques es un lugar donde juegan, brincan sobre el colchón, se ríen, dibujan, leen, bailan... pero, ante todo, es donde DUERMEN.
Por eso, al llegar la noche, ese espacio necesita convertirse en un rincón de calma total.
Cada elemento que lo compone debe velar por su bienestar y su descanso. El Feng Shui trabaja precisamente sobre esos dos pilares.

Repasemos qué aspectos conviene cuidar en la habitación de tu hijo/a.
La cama y su entorno
Lo esencial es cómo queda situada la cama en relación con la puerta, el armario y la ventana. Siempre que el tamaño del cuarto lo permita, ubica la cama de manera que el niño pueda ver la puerta desde ella (evitando que quede justo enfrente o pegada a esta). Este detalle es uno de los que más puede repercutir en su descanso y bienestar.
Observa también el resto del mobiliario cercano.
Si tiene escritorio, comprueba que el borde de la mesa no quede alineado con su cuerpo mientras duerme, cortándolo visualmente por algún lado; igual sucede con armarios, cómodas o estanterías (y aún menos deberían situarse sobre su cabeza).
En ocasiones, la distribución del cuarto no lo pone fácil; en esos casos, analizo cada situación particular para dar con la solución más adecuada.
Esas habitaciones tan encantadoras que vemos en revistas de interiorismo o en Pinterest —camas con forma de casita, con temáticas infantiles, camas elevadas o literas tipo tren como la de la foto— no son, ni mucho menos, las más recomendables. Por bonitas y divertidas que resulten, mi consejo es alejarse de ellas: el descanso de tu hijo/a está por encima de la estética.
El diseño de este tipo de camas provoca interrupciones energéticas sobre el cuerpo mientras duerme, y esto termina repercutiendo en su salud y en la calidad de su sueño.
Opta por una cama sencilla de 90 cm, preferiblemente con cabecero forrado en tela blandito —evita el metal, ya que interfiere en el descanso— y nunca coloques el cabecero justo bajo una ventana.
Colores que transmiten calma
Sin un análisis de Feng Shui específico de tu vivienda, es difícil saber con certeza qué tonalidades le convienen a la habitación de tu hijo/a, así que lo más seguro es decantarse por colores suaves y de inspiración natural, tanto en paredes como en textiles de cama.
Los tonos pastel, crudos, beige, hueso o marrón claro favorecen la relajación infantil y un sueño más profundo.
Aléjate de colores muy intensos, ya que su energía puede mantener al niño hiperactivo durante el día y dificultarle conciliar el sueño por la noche.
Materiales que protegen
Optar por muebles y tejidos de origen natural —madera sin tratamientos químicos, algodón orgánico— es también una forma de cuidar su salud.
Estos materiales aportan calidez al ambiente y contribuyen a un entorno sano, libre de las sustancias tóxicas que suelen desprender los aglomerados y las fibras sintéticas.
No olvides: colchón sin muelles y estructura de cama libre de metal.
Simplicidad y orden, menos es más
Enséñales a mantener su cuarto ordenado. Está bien que disfruten jugando y desplieguen todos sus juguetes, pero antes de ir a dormir conviene recogerlo todo, de modo que no quede ningún estímulo visual y su mente pueda calmarse y descansar mejor.
Recurre a cajas, estanterías y cestos a su alcance para que ordenar sea algo fácil y hasta entretenido, reforzando así su independencia.
Evita saturar la habitación de objetos: cuantas menos cosas haya a la vista, mejor dormirá y más tranquilidad sentirá.
Fuera dispositivos electrónicos
Procura que no haya pantallas, cables, dispositivos electrónicos, etc. Todo esto genera campos electromagnéticos que resultan bastante nocivos.
Un rincón para CREAR
Si el espacio lo permite, dedica una esquina del cuarto a leer, dibujar o simplemente soñar despierto. Basta con una alfombra, algunos cojines y buena luz natural para que cada jornada comience y termine con un toque de magia.
Lo que ven sus ojos
Selecciona láminas y elementos decorativos que inviten a la tranquilidad y transmitan protección: escenas naturales relajantes, animalitos entrañables, retratos familiares… Descarta por completo pósters, cuadros o imágenes que puedan despertarles temor o inquietud.
Descansar libres de geopatías
Otro punto que merece atención es comprobar que el descanso de tu hijo/a no se produce sobre una geopatía. Puede que no te suene el término: se trata de zonas donde se acumulan radiaciones naturales más intensas de lo habitual —corrientes de agua subterránea, líneas Hartmann o líneas Curry—, cuya presencia bajo la cama puede repercutir de forma negativa en la salud.
Los pequeños tienen una sensibilidad especial ante estas alteraciones y tienden, de manera instintiva, a alejarse de ellas. No te sorprenda entonces encontrarlo dormido en una postura girada o refugiado en un extremo del colchón.
Lo más recomendable es recurrir a un profesional capacitado para localizar estas geopatías.
Espero que toda esta información te resulte de ayuda. Si buscas diseñar o reorganizar el dormitorio de tu hijo/a para garantizar un Feng Shui verdaderamente completo, puedes pinchar aquí y con mucho gusto te ayudaré a armonizarlo.


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